Té para relajarse: qué dice la ciencia y cuál elegir
¿Puede el té ayudar a relajarnos? La investigación científica sugiere que puede existir una relación entre el consumo de té, la respuesta al estrés y la sensación de relajación, aunque todavía no podemos afirmar que una taza de té tenga un efecto relajante garantizado.
Uno de los motivos por los que el té resulta especialmente interesante es su contenido en L-teanina, un aminoácido presente de forma natural en las hojas de Camellia sinensis. Pero no es el único dato que tenemos: también existen estudios que han analizado directamente el consumo de té y su relación con la respuesta al estrés.
Té y estrés: ¿qué dice la ciencia?
Uno de los estudios más relevantes sobre este tema analizó directamente el consumo de té negro.
En este ensayo clínico participaron 75 hombres sanos no fumadores. Durante seis semanas, los participantes consumieron té negro o una bebida placebo con cafeína. Al finalizar este periodo, fueron sometidos a dos situaciones diseñadas para provocar estrés.
Los investigadores observaron que el grupo que había consumido té negro presentó niveles de cortisol más bajos después de las tareas de estrés y una mayor sensación subjetiva de relajación durante el periodo de recuperación. Sin embargo, las respuestas cardiovasculares y la percepción de estrés durante las propias tareas no fueron diferentes entre ambos grupos.
Por tanto, el estudio no demuestra que el té negro evite el estrés, pero sí encontró diferencias en algunos indicadores relacionados con la recuperación después de una situación estresante.
¿Qué papel tiene la L-teanina?
La L-teanina es un aminoácido que se encuentra de forma natural en las hojas de Camellia sinensis, la planta de la que proceden el té verde, el té negro, el té blanco y el oolong.
Este compuesto ha despertado interés científico por su posible relación con el estrés, la ansiedad y algunas funciones cognitivas.
Un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo estudió a 30 adultos sanos durante cuatro semanas. Los participantes recibieron 200 mg diarios de L-teanina o placebo.
Después de cuatro semanas, los investigadores observaron mejoras en algunas medidas relacionadas con el estrés, la ansiedad y la calidad del sueño en el grupo que recibió L-teanina.
Aquí hay una diferencia fundamental respecto al estudio anterior: los participantes recibieron L-teanina como suplemento, no té.
Por eso, estos resultados ayudan a entender por qué la L-teanina es un compuesto de interés, pero no permiten afirmar que una taza de té produzca el mismo efecto.
¿Qué podemos sacar en claro?
Los dos estudios aportan información diferente.
El primero analiza el té negro como bebida y encontró diferencias en algunos indicadores de recuperación después del estrés.
El segundo estudia la L-teanina de forma aislada y observó mejoras en determinadas medidas relacionadas con el estrés, la ansiedad y el sueño.
No podemos afirmar que la L-teanina sea la responsable de los resultados observados con el té negro, ya que el té contiene muchos otros compuestos y también cafeína.
La conclusión más prudente es que existen resultados científicos interesantes sobre el té y sobre la L-teanina, pero todavía no podemos afirmar que el té tenga un efecto relajante garantizado.
Referencias:
- Inicie sesión para enviar comentarios