café, té y cerebro

Un estudio analiza la relación entre café, té y deterioro cognitivo

· 19/07/2026

El consumo moderado de café y té se asocia con un menor ritmo de deterioro cognitivo, pero la ciencia aún no permite hablar de prevención

El café y el té llevan años siendo objeto de investigación por su posible relación con la salud cerebral. Ahora, un  estudio longitudinal ha analizado si el consumo habitual de estas bebidas se relaciona con la evolución de las capacidades cognitivas a lo largo del tiempo.

Los resultados sugieren que el consumo moderado de café y té podría estar asociado con un menor ritmo de deterioro cognitivo en adultos mayores. 

¿Qué investigó este nuevo estudio sobre café, té y cerebro?

La investigación, publicada en Journal of Alzheimer's Disease, analizó los datos de 8.715 adultos del UK Biobank, con edades comprendidas entre los 60 y los 85 años, que no tenían diagnóstico de demencia al inicio del estudio.

Los participantes informaron sobre su consumo habitual de café y té y realizaron diferentes pruebas cognitivas durante un seguimiento medio de aproximadamente nueve años. Los investigadores compararon distintos niveles de consumo, desde personas que no tomaban estas bebidas hasta quienes consumían cantidades moderadas o elevadas.

¿Qué encontraron los investigadores?

El estudio observó que algunos patrones de consumo se asociaban con una evolución cognitiva más favorable:

El consumo moderado de café (1-3 tazas al día) se relacionó con un menor deterioro en algunas medidas cognitivas.
El consumo moderado  de té también mostró una asociación con un menor declive en determinadas pruebas.
Los resultados fueron especialmente relevantes para algunas medidas relacionadas con la inteligencia fluida y otras funciones cognitivas.

Estos resultados no significan que beber café o té evite el deterioro cognitivo. Lo que indican es que existe una relación estadística entre determinados patrones de consumo y algunos indicadores de función cognitiva.

¿Por qué podrían estar relacionados el café y el té con la salud cerebral?

Los investigadores estudian diferentes mecanismos que podrían explicar estas asociaciones.

El café y el té contienen compuestos bioactivos como la cafeína y los polifenoles. La cafeína tiene efectos conocidos sobre el sistema nervioso central y puede mejorar temporalmente aspectos como la atención y el estado de alerta.

Además, los polifenoles presentes en estas bebidas se investigan por su posible relación con procesos como el estrés oxidativo y la inflamación, mecanismos que participan en el envejecimiento celular.

Sin embargo, todavía no se conoce con exactitud qué componentes pueden estar implicados ni si estos compuestos tienen un efecto directo sobre la evolución del deterioro cognitivo.

El estudio muestra una asociación, no una relación de causa y efecto. Las personas que consumen café o té pueden diferenciarse también en otros aspectos relacionados con la salud cerebral, como la alimentación, la actividad física, el nivel educativo, los hábitos sociales o el estado general de salud.

Por este motivo, los investigadores señalan que son necesarios ensayos clínicos y más estudios para determinar si existe un efecto beneficioso directo del consumo de estas bebidas sobre la función cognitiva.

Café o té: ¿cuál es mejor para el cerebro?

No existe evidencia suficiente para afirmar que una de las dos bebidas sea superior.

El café suele aportar más cafeína y puede favorecer el estado de alerta y la atención a corto plazo.

El té contiene cafeína en menor cantidad y aporta además L-teanina, un compuesto que se ha estudiado por su posible relación con la atención y la concentración.

La elección puede depender de las preferencias personales, la tolerancia a la cafeína y el momento del día en que se consuman.

¿Qué hábitos tienen más evidencia para cuidar el cerebro?

Aunque el café y el té continúan siendo objeto de investigación, la salud cerebral depende de múltiples factores.

Entre los hábitos con mayor respaldo científico se encuentran:

  • Mantener una actividad física regular.
  • Seguir una alimentación equilibrada.
  • Dormir adecuadamente.
  • Controlar factores de riesgo cardiovascular como hipertensión o diabetes.
  • Mantener la actividad intelectual y las relaciones sociales.

Dentro de este contexto, el café y el té pueden formar parte de un estilo de vida saludable, pero no sustituyen a otros hábitos fundamentales para el cuidado del cerebro.

Referencias: